Su composición varía a tenor de la región, la casta o el uso que se le vaya a dar. Por lo general se compone de los siguientes ingredientes molidos: cúrcuma (que le proporciona el característico tono ocre que conocemos los occidentes), comino, cilantro, chile, semillas de hinojo, clavo, fenogreco, tamarindo, semillas de adormidera, azafrán, pimienta nuez moscada, macis, hojas de curry, ajo y jengibre.
El color de los currys indios oscila desde el blanco al marrón dorado, pasando por el rojo y el verde.
Pueden ser tanto líquidos como secos o en polvo. Su sabor picante dependerá fundamentalmente de la cantidad de guindilla o de pimienta utilizada. Así pueden encontrarse currys suaves, ligeramente picantes, picantes y ardientes.
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